Danzas Circulares en Tambo Huara

Ven a compartir con nosotros la belleza de la naturaleza, la música y el movimiento.

Simplemente tomándonos de las manos vamos creando un espacio, aceptando nuestras diferencias y reconociéndonos en nuestra esencia. El baile, desde esta perspectiva circular, produce una resonancia profunda en nuestro corazón despertando un poder real de sanación y armonización haciendo emerger la consciencia de unidad y nos regresa a conectarnos con lo divino que está en cada uno de nosotros sintiendo felicidad y gratitud por ser, simplemente, parte del círculo.

Nos encontraremos a las 11:00 de la mañana danzando una hora y media para luego almorzar cerrando luego con nuestra última danza de despedida.

¡¡¡Te esperamos!!!

Fono: 9220-7237 / 9047-9900

E-mail: centrotambohuara@gmail.com

Aporte: $ 6.000 (incluye almuerzo)

Facilitadora: Susana Eskuche Goldberg, Orientadora en Relaciones Humanas, Terapeuta del Alma, Musical y en Sintergética


¿Qué son las Danzas Ciculares?

Las Danzas Circulares son coreografías originarias de diversas culturas y con un elemento común: se danza en círculos o en su efecto en algún momento de su desarrollo, los participantes se reúnen en ronda.

Esta es una de las más antiguas modalidades de comunión grupal, iguala a todos, permitiendo que todos se vean y alcancen un mismo ritmo en armonía y unidad.

El baile, desde esta perspectiva circular, produce una resonancia profunda en nuestro corazón despertando un poder real de sanación y armonización haciendo emerger una nueva consciencia: consciencia de unidad y nos regresa a ser aquello que fue antiguamente un instrumento sagrado para conectarse con lo divino que está en cada uno de nosotros.

A través de los pasos y a la experiencia de comunicación no verbal que se da en la danza circular, estos nos llevarán a redescubrir la música y el ritmo interior que cada uno lleva adentro, para finalmente plasmarlo en un movimiento único, reflejo de lo auténticos que somos como individuos.

Simplemente tomándonos de las manos creamos un espacio en el cual aceptamos las diferencias de cada uno. Moviendo nuestro cuerpo, movemos nuestras emociones, soltamos todo aquello que nos agobia y descubrimos la esencia de la vida, permitiéndonos que los pensamientos de todos los días se pierdan en el ritmo de la música, sintiendo felicidad y gratitud por ser, simplemente, parte del círculo.